Objeto, método y fin de la Victimología
Durante mucho tiempo, el análisis del fenómeno delictivo se centró casi exclusivamente en la figura del delincuente, sus motivaciones, su conducta y las formas de sanción aplicables. Este enfoque tradicional permitió desarrollar importantes teorías criminológicas orientadas a comprender las causas del delito; sin embargo, dejó en un segundo plano a quien sufre de manera directa sus consecuencias: la víctima. La victimología surge precisamente como una respuesta a ese vacío histórico, proponiendo un cambio de perspectiva dentro de las ciencias penales y criminológicas al incorporar a la víctima como eje fundamental de estudio.
La victimología tiene como objeto principal el análisis integral de la víctima, entendida no únicamente como la persona que ha sufrido un daño físico o patrimonial, sino como un sujeto de derechos cuya experiencia incluye dimensiones psicológicas, sociales, culturales y jurídicas. Este enfoque reconoce que el delito no genera únicamente una infracción normativa, sino también un impacto humano profundo que afecta la dignidad, la seguridad y la calidad de vida de las personas. Desde esta visión, la víctima deja de ser considerada un simple medio de prueba dentro del proceso penal para convertirse en protagonista del conflicto que dicho proceso intenta resolver (Márquez Cárdenas, 2011).
El redescubrimiento de la víctima implica reconocer que el sistema penal tradicional se construyó bajo una lógica Estado-delincuente, relegando la participación activa de quien sufrió el daño. Según Márquez Cárdenas (2011), durante décadas la víctima fue invisibilizada por un modelo jurídico excesivamente formalista que priorizaba la sanción del infractor por encima de la reparación del daño. La victimología cuestiona esa estructura al plantear la necesidad de restablecer el equilibrio entre las partes involucradas, otorgando a la víctima un papel relevante en la búsqueda de justicia.
Ahora bien, el método de la victimología es esencialmente interdisciplinario. No puede estudiarse la victimización únicamente desde el derecho penal, porque se trata de un fenómeno complejo que involucra factores sociales, psicológicos, económicos y culturales. Por ello, esta disciplina integra conocimientos provenientes de la criminología, la sociología, la psicología, el trabajo social y las ciencias jurídicas, con el fin de comprender tanto las causas de la victimización como sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo. El análisis victimológico no se limita a describir el delito, sino que busca explicar por qué ciertas personas o colectivos presentan mayores niveles de vulnerabilidad frente a la violencia o al abuso (Aquino Bustos, Cáceres Vázquez, & Arcos Martínez, 2019).
Desde esta perspectiva, la victimología también estudia los distintos tipos de victimización. No solo se interesa por la victimización primaria —la derivada directamente del hecho delictivo—, sino también por la victimización secundaria, que puede producirse durante la intervención de las instituciones encargadas de impartir justicia. Procedimientos inadecuados, revictimización en declaraciones reiteradas o la falta de información y acompañamiento pueden generar nuevas formas de daño emocional y social. Asimismo, se analiza la victimización terciaria, relacionada con el impacto prolongado del delito en la vida de la persona, como la estigmatización o la exclusión social (Gorra, s.f.).
El enfoque metodológico victimológico también implica examinar la relación entre víctima, victimario y sistema de justicia, considerando que el delito genera un conflicto humano que no se agota con la imposición de una pena. En este sentido, la disciplina promueve modelos de análisis que contemplan la reparación del daño, la atención integral a la víctima y la prevención de futuras situaciones de violencia. El estudio de la víctima permite comprender mejor el fenómeno delictivo en su totalidad, ya que aporta información sobre contextos de riesgo, dinámicas sociales y fallas estructurales que favorecen la ocurrencia de hechos criminales (Aquino Bustos et al., 2019).
El fin de la victimología trasciende el ámbito meramente teórico. Su objetivo principal es contribuir a la construcción de un sistema de justicia más humano, equilibrado y orientado hacia la reparación. Esto implica reconocer derechos fundamentales de las víctimas, tales como el derecho a la información, a la participación en el proceso, a la protección frente a nuevas agresiones y a la reparación integral del daño sufrido. La victimología promueve así un cambio de paradigma: pasar de un modelo punitivo centrado exclusivamente en el castigo a uno que incorpore la restauración del tejido social afectado por el delito (Gorra, s.f.).
En relación con lo anterior, la cultura de la prevención victimal constituye uno de los aportes más relevantes de esta disciplina. La prevención no se limita a evitar la comisión de delitos, sino que busca reducir las condiciones de vulnerabilidad que pueden convertir a las personas en víctimas. Esto implica desarrollar políticas públicas, programas educativos y estrategias comunitarias orientadas a fortalecer la seguridad, la información y la participación social como mecanismos de protección frente a la violencia (Aquino Bustos et al., 2019). La prevención victimal introduce así una alternativa no violenta para enfrentar el fenómeno delictivo, basada en la educación, la conciencia social y la corresponsabilidad entre Estado y comunidad.
En la actualidad, el desarrollo de la victimología resulta especialmente relevante en sociedades donde los sistemas de justicia enfrentan cuestionamientos por su lentitud, su formalismo o su escasa sensibilidad hacia las personas afectadas por el delito. Esta disciplina plantea la necesidad de humanizar la respuesta penal, evitando que la víctima sea tratada como un elemento accesorio del proceso judicial y reconociendo su dignidad como eje central de la intervención estatal (Márquez Cárdenas, 2011).
Desde una perspectiva profesional en criminología, estudiar la victimología implica asumir un compromiso ético y social. El análisis del delito no puede limitarse a explicar por qué alguien delinque; debe también preguntarse cómo prevenir la victimización, cómo atender adecuadamente a quienes la sufren y cómo evitar que las instituciones reproduzcan nuevas formas de daño. Comprender a la víctima permite ampliar la mirada criminológica hacia un enfoque más integral, donde la justicia no se mida únicamente por la sanción, sino también por la capacidad de reparar, acompañar y prevenir.
La victimología tiene como objeto la comprensión integral de la víctima, utiliza un método interdisciplinario para analizar los procesos de victimización y persigue como fin la transformación del sistema de justicia hacia modelos más humanos, participativos y restaurativos. Su consolidación representa una evolución necesaria dentro de la criminología contemporánea, al equilibrar el estudio del delito con la atención a quienes padecen sus consecuencias y al promover una cultura de prevención orientada al respeto de los derechos humanos.
Referencias
Aquino Bustos, F. J., Cáceres Vázquez, M., & Arcos Martínez, J. P. (2019). La cultura de la prevención victimal: Una alternativa no violenta para afrontar la violencia. Ciudad de México: Colofón Ediciones Académicas / Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Gorra, D. G. (s.f.). Reflexiones sobre la víctima en el proceso penal y frente a la teoría del delito. Universidad Católica de Cuyo.
Márquez Cárdenas, A. E. (2011). La victimología como estudio: Redescubrimiento de la víctima para el proceso penal. Prolegómenos. Derechos y Valores, 14(27), 27–42.
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