2. La victimización primaria y el impacto directo del delito

La victimización primaria y el impacto directo del delito


La victimización primaria corresponde al primer momento en el que una persona sufre las consecuencias de un hecho delictivo. Se trata del daño inmediato producido por la acción criminal, el cual puede manifestarse de forma física, económica o psicológica. Esta etapa representa el contacto directo entre la víctima y el delito, por lo que constituye la experiencia inicial de sufrimiento que da origen a todo el proceso de victimización.


El impacto de la victimización primaria no se limita únicamente a la lesión corporal o a la pérdida material. En muchos casos, el efecto más significativo es el psicológico, ya que la persona puede experimentar miedo, angustia, inseguridad, ansiedad o sensación de vulnerabilidad. La alteración de la vida cotidiana es uno de los principales efectos, pues la víctima modifica sus rutinas, sus desplazamientos y su confianza hacia otras personas. De esta manera, el delito no solo afecta un bien jurídico protegido por la ley, sino también la percepción de seguridad personal.


La victimología señala que el sufrimiento inicial producido por el delito constituye el primer nivel de afectación dentro de las etapas de victimización. La persona afectada pasa de un estado de normalidad a uno de incertidumbre, en el que aparecen sentimientos de temor, desprotección y desconfianza hacia el entorno social. Este proceso demuestra que el daño del delito va más allá de lo material y alcanza la estabilidad emocional del individuo (Márquez Cárdenas, 2011).


Asimismo, la gravedad de la victimización primaria no depende únicamente del tipo de delito cometido, sino también de las características personales de la víctima. Factores como la edad, la experiencia previa, la existencia de redes de apoyo o el contexto social influyen en la forma en que se vive el hecho delictivo. Por ejemplo, un mismo delito puede generar efectos distintos en diferentes personas, ya que cada individuo procesa la experiencia de acuerdo con sus recursos emocionales y su entorno familiar o comunitario.


Otro aspecto relevante es que la víctima, tras el delito, suele enfrentarse a una sensación de pérdida de control. El hecho delictivo rompe la percepción de seguridad que la persona tenía sobre su entorno, generando cambios en su comportamiento. Es frecuente que aparezcan conductas de evitación, temor a ciertos lugares o dificultades para retomar actividades cotidianas. Esto demuestra que el daño inicial no termina cuando cesa la agresión, sino que continúa afectando la vida diaria.


Desde la criminología, comprender la victimización primaria permite reconocer que el delito tiene una dimensión humana profunda. El análisis no debe limitarse a la conducta del agresor, sino que también debe considerar las consecuencias que experimenta la víctima. Este enfoque contribuye a que las instituciones desarrollen mecanismos de atención inmediata, tales como asistencia médica, orientación legal y apoyo psicológico, que permitan reducir el impacto inicial del hecho delictivo.


Además, la adecuada atención en esta etapa resulta fundamental, ya que puede influir en las fases posteriores del proceso de victimización. Una respuesta institucional rápida, empática y profesional puede disminuir el trauma inicial, mientras que la falta de apoyo puede agravar el daño emocional. Por ello, la victimización primaria constituye el punto de partida para comprender la importancia de la intervención temprana por parte del sistema de justicia y de los servicios de atención a víctimas.


En conclusión, la victimización primaria representa el primer contacto entre la víctima y el delito, caracterizado por el daño directo y sus consecuencias inmediatas. Este momento inicial no solo produce afectaciones físicas o materiales, sino también un impacto psicológico significativo que puede alterar la vida cotidiana de la persona. El estudio de esta etapa permite comprender que el delito debe analizarse no solo desde la infracción legal, sino también desde la experiencia humana de quien lo sufre.


Referencia bibliográfica

Márquez Cárdenas, A. E. (2011). La victimología como estudio: Redescubrimiento de la víctima para el proceso penal. Prolegómenos. Derechos y Valores, 14(27), 27–42.

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