La atención integral a la víctima como responsabilidad institucional y social
El avance de la victimología ha permitido comprender que la respuesta frente al delito no puede limitarse únicamente a la investigación y sanción del responsable, sino que debe incluir mecanismos adecuados de atención a la víctima. La atención integral constituye un elemento esencial para garantizar el respeto a los derechos humanos, evitar la revictimización y contribuir a la recuperación personal y social de quienes han sufrido un hecho delictivo.
En los modelos tradicionales de justicia penal, la intervención estatal se concentraba principalmente en el castigo del infractor, dejando en segundo plano las necesidades de la víctima. Esta situación generó vacíos importantes en materia de acompañamiento psicológico, orientación jurídica y apoyo social. La victimología surge precisamente para evidenciar esas carencias y promover un enfoque centrado en la persona afectada, reconociendo que el daño ocasionado por el delito requiere respuestas más amplias que la simple imposición de una pena (Márquez Cárdenas, 2011).
La atención integral implica considerar a la víctima desde una perspectiva multidimensional. No se trata únicamente de brindar asistencia legal, sino también de ofrecer apoyo emocional, servicios de salud, información clara sobre el proceso judicial y medidas de protección que garanticen su seguridad. Este abordaje interdisciplinario responde a la complejidad del fenómeno de la victimización, cuyas consecuencias pueden afectar profundamente la estabilidad psicológica, familiar y social de la persona (Gorra, s.f.).
Asimismo, la victimología destaca la importancia de que las instituciones actúen de manera coordinada para evitar la fragmentación en la atención. Cuando las víctimas deben acudir a múltiples instancias sin orientación adecuada, pueden experimentar confusión, desgaste emocional y sensación de abandono. Por ello, se promueve la creación de sistemas integrados de atención que faciliten el acceso a los servicios y reduzcan los obstáculos institucionales (Aquino Bustos, Cáceres Vázquez, & Arcos Martínez, 2019).
Otro aspecto fundamental es la necesidad de garantizar un trato digno y respetuoso durante todo el proceso. La forma en que las autoridades reciben la denuncia, realizan entrevistas o comunican información puede influir significativamente en la recuperación de la víctima. Una atención basada en la empatía, la confidencialidad y el respeto contribuye a restablecer la confianza en las instituciones y a disminuir los efectos de la victimización secundaria (Gorra, s.f.).
Además, la atención a la víctima no debe entenderse únicamente como una responsabilidad del sistema de justicia, sino como un compromiso social más amplio. La comunidad, las instituciones educativas, los servicios de salud y las organizaciones sociales desempeñan un papel relevante en la construcción de entornos de apoyo que favorezcan la reintegración y el fortalecimiento personal de quienes han sufrido un delito. Esta visión comunitaria permite abordar la victimización desde una lógica preventiva y solidaria, orientada a evitar el aislamiento o la estigmatización (Aquino Bustos et al., 2019).
Desde el punto de vista criminológico, la atención integral también cumple una función preventiva, ya que contribuye a reducir el riesgo de nuevas situaciones de victimización. Una persona que recibe acompañamiento adecuado tiene mayores herramientas para enfrentar las consecuencias del delito, reconstruir su vida cotidiana y participar activamente en su entorno social. De esta manera, la atención no solo repara el daño, sino que también fortalece la resiliencia individual y colectiva.
En el contexto contemporáneo, donde se busca humanizar los sistemas de justicia, la atención integral a la víctima se convierte en un indicador clave de calidad institucional. No basta con perseguir el delito; es necesario garantizar que las personas afectadas reciban respuestas oportunas, comprensivas y eficaces. La victimología aporta así un marco teórico y práctico que orienta la construcción de políticas públicas más sensibles a las necesidades reales de la población (Márquez Cárdenas, 2011).
En conclusión, la atención integral a la víctima representa un componente esencial dentro de la evolución de la justicia penal moderna. Su implementación permite reconocer la dignidad de la persona afectada, evitar nuevas formas de daño y promover procesos de recuperación que trasciendan el ámbito jurídico. La victimología, al enfatizar esta perspectiva, contribuye a la consolidación de sistemas de justicia más humanos, inclusivos y orientados a la protección efectiva de los derechos de las víctimas.
Referencias
Aquino Bustos, F. J., Cáceres Vázquez, M., & Arcos Martínez, J. P. (2019). La cultura de la prevención victimal: Una alternativa no violenta para afrontar la violencia. Ciudad de México: Colofón Ediciones Académicas / Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Gorra, D. G. (s.f.). Reflexiones sobre la víctima en el proceso penal y frente a la teoría del delito. Universidad Católica de Cuyo.
Márquez Cárdenas, A. E. (2011). La victimología como estudio: Redescubrimiento de la víctima para el proceso penal. Prolegómenos. Derechos y Valores, 14(27), 27–42.
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